Conseguir nuevos clientes para tu negocio no debería ser tu mayor preocupación. Cuando alguien monta o dirige un negocio, sobre todo cuando lo hace por su cuenta o con un equipo pequeño, debe hacerlo porque tiene algún talento o experiencia por los que los consumidores podríamos pagar. Una buena empresa es la que se diferencia por ofrecer un producto o servicio impecable, que se ajusta a lo que los consumidores desean. Un buen producto es aquel al que se le dedican horas de trabajo y conocimiento para su producción.

Piénsalo bien: si te has lanzando a emprender, si has llegado hasta aquí, es porque has dedicado gran parte de tu tiempo a formarte y a adquirir la experiencia necesaria para ofrecer un servicio por el que haya gente dispuesta a pagar dinero. ¿Se trata de eso, no? De hacer negocio.

Si tu tiempo vale dinero. ¿En qué vale más, en generar valor para tus clientes o en pelear para conseguir clientes nuevos?

¿Cómo se consiguen nuevos clientes para un negocio?

Conseguir que nuevas personas entren en tu negocio (web, tienda…), se interesen por él y al final del día haya un número de ellas que hayan pagado por lo que ofreces no es nada fácil. Siento decirlo así. En primer lugar, el futuro cliente debe hacer un camino que le lleva desde el momento en el que no tiene pensado comprar hasta que lo decide, evaluando por el camino múltiples alternativas, tanto de competidores tuyos como de otras soluciones que también cubren sus necesidades (por ejemplo, la competencia de Font-Vella no es sólo Bezoya, también es Coca-Cola).

Para ayudar a que el cliente haga su camino hasta la compra o customer journey, tienes muchas herramientas a tu alcance. Por supuesto, cuando diriges un negocio, la responsabilidad de encontrar a esos clientes y darles las razones para que te tengan en cuenta en su decisión, es totalmente tuya. Al principio, posiblemente, te resulte fácil encontrar clientes, tirando de tu entorno, redes sociales personales o tu propia habilidad con las herramientas de marketing. Pero conforme la empresa avanza comienza a ser más difícil, porque hay que ir a buscarlos más lejos.

Hacer marketing para tu empresa no significa contratar publicidad en Adwords, o tener la mejor página web del mundo, o llenar tu muro de Facebook de publicaciones con cientos de likes. En realidad es todo eso, pero hacer marketing supone, primero de todo, hacer la reflexión de cómo es tu cliente; pensar en qué puntos de su customer journey puedes dirigirte a él para facilitarle la toma de decisión (ojo: nunca ese camino pasa por el engaño o la manipulación); después, debes invertir tu tiempo y dinero en aquellos mensajes o acciones que mejor resultado te den; y por último, debes tener todo lo más medido posible para saber a qué te enfrentas a la hora de tomar decisiones.

¿Te ves capaz de hacer todo esto, sin que eso te quite tiempo de atender a tus clientes o de hacer mejor tu producto? Como decía Homer, te invito a que pienses si eso no puede hacerlo otro.

¿Debo dejar todo mi marketing en manos de alguien?

No quiero decir con esto que todo el marketing deba recaer sobre otra persona. En una pyme, al final todos tienen que hacer de todo. Los dueños de un negocio deben estar implicados en la tarea. Pero para sacar el máximo partido a tus acciones de captación de clientes, debes montar un plan de marketing adecuado al tipo de empresa y de clientes al que te dirijas. Debes conocer todos los recursos a tu alcance, utilizarlos y además saber reconocer cuándo te están dando resultado y cuándo no.

Como siempre, la rentabilidad de las acciones debe estar por encima de su coste. Si piensas que dedicar tu tiempo a aprender y ejecutar (por ejemplo) campañas en Facebook es más rentable que contratar la supervisión de la campaña a alguien que controla el medio, y dedicar tu tiempo a mejorar el servicio a tus clientes existentes, es que posiblemente no has calculado bien el coste que tiene tu tiempo.

Si quieres contarme cómo es tu proceso de captación de clientes, me encantará escucharte